Buenas noches para quien las tenga y para los que no, espero que mañana cuando os despertéis tengáis un buen día o, al menos, brille el sol (aunque en Bilbao, lo dudo) pero en fin, dicen que la esperanza es lo último que se pierde.
Hoy he salido a las 19:50, más o menos, y he perdido el bus que me lleva de vuelta a las HH.Trinitarias. Al final, he cogido el autobús que llega a las 20:30 a la Universidad y he vuelto a la residencia a las 21:00, hora en la que se suele cenar, aunque paradójicamente, muchas de las chicas bajan a menos cuarto, y todo para que quede cena suficiente y poder optar a más comida. Luego también, está el factor tiempo, la espera interminable de que las que están delante tuya, terminen de servirse la cena, y no te quiero decir ya, cuando una llega "muerta de hambre" y quiere llevarse aunque sea, un trozo de pan a la boca como ha sido mi caso esta noche.
Para mi sorpresa, me he "encontrado" con un olor a fritos increíble, pues había croquetas y todo ese tipo de alimento que lo único que hace es incrementar tu masa corporal y dejarte el estómago indispuesto. Bien, mis queridas, las monjas, llaman a eso: "cena equilibrada", y no se te ocurra llevarles la contraria porque irías por mal camino, y ya sabemos lo que les hacían a los herejes...
En fin: "No hay mal que cien años dure", pero como decía mi abuela: "pero puede durar noventa y nueve", así que, ¡tranquilidad y buenos alimentos!
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