
El sábado día 1 fue "todos los santos" y las monjas influenciadas por la fiesta(digo yo),nos pusieron después de comer a las chicas que quedamos en la residencia, (que no eramos muchas) unos pastelitos con los que poder disfrutar aunque sólo sea en fechas marcadas como ésta. Como si de un gran trofeo se tratara, empezamos a comer, ya no importaba lo que estos engordaran o la cantidad de calorías que nos pudiésemos meter en el cuerpo, lo importante era que las oportunidades sólo pasan una vez en la vida, y ésta, era la nuestra.
Cuando al fin nos "hartamos" de saborear esos dulces pastelillos, nos dieron la opción de subirnos los que quedaban y ¡claro! una ocasión así no hay que desperdiciarla.
Cuando llegó la tarde, yo ya estaba más que llena de tanto dulce, pero mi buena amiga Romina, de procedencia canaria y más dulce que una tarta de chocolate con arándanos, empezó de nuevo "al ataque", sin compasión por ningún pastelito.
En fin, no veo yo por la labor a mi amiga de acudir a ese reality show en donde cada uno tiene que buscarse su propio alimento y el de los demás, cómo no, estoy hablando de "Supervivientes". Como diría una cantante cubana llamada Celia Cruz: ¡azúcar!
Cuando al fin nos "hartamos" de saborear esos dulces pastelillos, nos dieron la opción de subirnos los que quedaban y ¡claro! una ocasión así no hay que desperdiciarla.
Cuando llegó la tarde, yo ya estaba más que llena de tanto dulce, pero mi buena amiga Romina, de procedencia canaria y más dulce que una tarta de chocolate con arándanos, empezó de nuevo "al ataque", sin compasión por ningún pastelito.
En fin, no veo yo por la labor a mi amiga de acudir a ese reality show en donde cada uno tiene que buscarse su propio alimento y el de los demás, cómo no, estoy hablando de "Supervivientes". Como diría una cantante cubana llamada Celia Cruz: ¡azúcar!

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