¡Feliz año nuevo a todos/as!
Hoy, sin mucho ánimo tras la resaca de ayer y con más sueño que otra cosa, haré un esfuerzo por completar unas cuantas frases que decoren el blog que con tan buena intención, empecé en el mes de octubre cuando aún creía que las “obreras de Dios”, es decir, las monjas, conservaban un ápice de solidaridad y tolerancia hacia nosotros, la plebe.
Si el discurso del rey me pareció un tanto entrometido y descarado, no ya por sus “gentiles” palabras, sino por abarcar todos los canales de televisión, lo de las “Hermanas Trinitarias”, supera la modestia y la generosidad, tanto es así que días antes de marcharnos las “inquilinas” y yo del “habitáculo clerical”, nos regalaron una caja en forma de corazón que contenía bombones Ferrero Rocher, (que no Borbones), y de los auténticos.
Lo único que no sé muy bien es el fin con el que nos hicieron semejante regalo.
¿Será para que los disfrutemos en familia? ¿para que sigamos siendo fieles a los 530 euros mensuales? ¿O quizá para que sanidad apruebe nuestras “proporciones” este nuevo año que entra?
Sea lo que sea, y te los regale quien te los regale, siempre serán bien recibidos estos dulces bañados en “oro” por fuera y cubiertos de chocolate por dentro que ojalá en un futuro no muy lejano, en vez de aumentar las medidas corporales, nos engrose un poco más el bolsillo para que, al menos, no tengamos que seguir viendo y oyendo a más de un político que lo único que resaltan del 2008 es la crisis y la recesión.
En fin, quizá lo único “bueno” que podemos exprimirle a este tiempo sean los programas con los que nos acribillan los medios de comunicación para desviar nuestra atención con respecto a otros conflictos que suceden dentro y fuera de nuestras fronteras y que, seguramente, sean el origen por el cual, la palabra “crisis” esté tan de moda últimamente.
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