He de decir que realmente echo mucho de menos estar allí, aunque también es verdad, que como en casa, en ninguna parte y más cuando estás enferma y todos los cuidados se centran en ti.
Dicen que todo en esta vida no se puede tener, y que siempre hay que saber elegir, aún si las consecuencias de esa elección son finalmente favorables o no para uno mismo.
El escritor Paulo Coelho, suele hablar en sus libros sobre esta elección que todo ser humano ha de hacer a lo largo de su vida, y que hay que correr riesgos para conocer verdaderamente el significado de la misma y a su vez, sentirse vivo/a.
Quizá eso sea lo que me tocará hacer dentro de poco, correr el riesgo de vivir mi sueño en un lugar que no es el mío pero en el que me siento totalmente realizada, o volver a mi tierra, que es la que me vio nacer y crecer.
Todo, al final, se resume en una caja de recuerdos que cada uno va almacenando en un rincón de su mente y de su corazón y eso, supongo, es lo que llena a la persona y la ayuda a seguir adelante, aún con la ausencia de muchos.
¿Creéis que mis "chicas" las del clero, opinarán igual? ¿ O tendremos que ir a misa para que se nos lo recuerde?
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