Hace unos días, una compañera mía de residencia marchó a casa todo un fin de semana.
Las normas de "esta casa" dicen que hay que dejar un papelito en recepción con tu nombre y apellidos y la fecha hasta la que vas a estar fuera, para que las monjas sepan si estás o no en la residencia.
Pues bien, la chica hizo eso mismo sólo que puso como fecha hasta el domingo y volvió, por "x" razones el martes.
Bien, la respuesta y reacción de nuestra monjita andaluza con guasa desmesurada fue la de echarle una "bronquita" por llegar en la fecha indebida y cito palabras textuales: "estábamos preocupadas por ti, podía haberte pasado algo, iba a llamarte el martes, o sea hoy", ¿cómo os quedáis? la iba a llamar "hoy", cuando ya lo que le hubiera pasado no tendría solución.
¡A Dios rogando, y con el mazo dando!
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